La capsulitis adhesiva, también llamada hombro congelado, es una inflamación de la cápsula que envuelve la articulación del hombro. Con el tiempo esa cápsula se engrosa, se retrae y pierde elasticidad, así que el hombro duele y cada vez se mueve menos. Se puede tratar, y la fisioterapia es la base del tratamiento en la mayoría de los casos. En Integral Fisio, nuestra clínica de fisioterapia en Vigo, la vemos con frecuencia y sabemos que el proceso es largo, pero también que se puede recorrer con mucho menos dolor y recuperando antes la función.
Un hombro que duele y, poco a poco, deja de moverse
La cápsula articular es una especie de manguito de tejido que rodea la cabeza del húmero y la mantiene en su sitio. En un hombro sano es amplia y flexible. En la capsulitis se inflama primero y después se vuelve fibrosa y rígida, como si la articulación se quedara dentro de un envoltorio demasiado pequeño.
Lo característico es que el hombro pierde movilidad tanto si lo mueves tú como si intenta moverlo otra persona. Esto la diferencia de una tendinopatía, donde el dolor limita el gesto pero, con ayuda, el brazo suele llegar más lejos. El primer movimiento que se pierde casi siempre es la rotación externa: girar el brazo hacia fuera, como al abrir una puerta o abrocharse el cinturón de seguridad.
Afecta con más frecuencia a personas de entre 40 y 60 años, algo más a mujeres, y es bastante más habitual en quienes tienen diabetes o alteraciones del tiroides. A veces aparece tras una inmovilización prolongada del brazo, una fractura o una cirugía. En otras ocasiones no hay un desencadenante claro, y eso desconcierta mucho al paciente: «no me di ningún golpe y de repente no puedo peinarme».
Las tres fases de la capsulitis adhesiva
La evolución natural sigue un patrón bastante reconocible. Conocerlo ayuda a entender qué está pasando y por qué el tratamiento cambia de una etapa a otra.
Fase 1: dolorosa o de congelación
El dolor es el protagonista. Es difuso, se nota en la parte externa del hombro y a veces baja hacia el brazo. Empeora de noche, sobre todo al apoyarse sobre ese lado, y muchos pacientes llegan a consulta después de semanas durmiendo mal. La movilidad empieza a reducirse. Puede durar de dos a nueve meses.
Fase 2: rigidez o congelada
El dolor en reposo suele calmarse, pero el hombro está muy limitado. Vestirse, alcanzar un estante alto o llevar la mano a la espalda se convierten en tareas complicadas. Esta etapa se prolonga entre cuatro meses y un año.
Fase 3: descongelación
La movilidad se recupera de forma progresiva. Es la fase más lenta y, sin un trabajo bien orientado, algunas personas se quedan con cierta limitación residual durante años.
En total, el proceso completo puede durar entre uno y tres años. Por eso la idea de «esperar a que se pase solo» no es la mejor estrategia: el tratamiento no lo hace instantáneo, pero sí reduce el dolor, protege la función y ayuda a que la recuperación sea más completa.
¿Cómo se diagnostica la capsulitis adhesiva?
El diagnóstico es sobre todo clínico. Un médico o un fisioterapeuta con experiencia en hombro lo sospecha por la historia del paciente y por la exploración: pérdida de movilidad activa y pasiva, con un patrón concreto en el que la rotación externa es la más afectada.
Las pruebas de imagen, como la radiografía o la ecografía, sirven sobre todo para descartar otras causas (artrosis, una rotura del manguito rotador, una calcificación). Si en la valoración vemos algo que no encaja, te derivamos al especialista antes de empezar.
Tratamiento de fisioterapia para la capsulitis adhesiva
No existe un protocolo igual para todos. Lo que más condiciona el tratamiento es la irritabilidad del hombro, es decir, cuánto duele y con qué facilidad se dispara el dolor. Un hombro muy irritable necesita un enfoque suave; uno rígido pero poco doloroso tolera un trabajo más intenso.
A) Cuando el dolor manda
En la fase inicial buscamos calmar el dolor y mantener el movimiento que todavía conservas. Usamos terapia manual suave, movilizaciones dentro del rango que no provoca dolor y ejercicios sencillos para casa. Aquí pueden ayudar tecnologías como Indiba Activ Therapy o el sistema superinductivo, que utilizamos como apoyo para modular el dolor y no como sustituto del trabajo activo.
El error más frecuente que vemos en esta fase es inmovilizar el brazo por miedo. Es comprensible, pero un hombro que no se mueve se endurece antes. Tampoco conviene lo contrario: forzar estiramientos que provocan un dolor intenso suele empeorar la inflamación.
B) Cuando la rigidez es el problema
Cuando el dolor cede, el foco pasa a recuperar recorrido. El fisioterapeuta aplica movilizaciones articulares más específicas para estirar la cápsula, sobre todo en las direcciones más limitadas, y se progresa en ejercicios activos y estiramientos sostenidos. A medida que el hombro gana movilidad, añadimos trabajo de fuerza de la musculatura del hombro y de la escápula para que puedas volver a tus gestos de siempre.
El ejercicio en casa tiene mucho peso. Tu fisioterapeuta en Vigo te enseñará una pauta corta, que se pueda hacer varias veces al día y que se ajusta en cada revisión. Cinco minutos bien hechos varias veces al día suelen dar más resultado que una sesión larga una vez por semana.
C) Cuando hace falta algo más
En casos resistentes existen opciones como la hidrodilatación, la movilización bajo anestesia o la liberación capsular artroscópica. Si finalmente pasas por quirófano, la rehabilitación postquirúrgica en las semanas siguientes resulta decisiva para no perder lo ganado en la intervención.
Qué puedes hacer tú mientras tanto
Algunos gestos cotidianos marcan bastante el día a día. Dormir boca arriba o sobre el lado sano, con una almohada bajo el brazo afectado, suele aliviar el dolor nocturno. El calor local antes de los ejercicios ayuda a que el hombro esté menos rígido. Y mover el brazo con frecuencia, dentro de lo tolerable, es mejor que pasar horas sin usarlo.
Si tienes diabetes, vigilar el control de la glucosa también influye: en estos pacientes la capsulitis tiende a ser más rebelde y a afectar a veces a los dos hombros.
¿Cuándo pedir cita con un fisioterapeuta?
Te recomendamos una valoración si llevas varias semanas con dolor de hombro que te despierta por la noche, si notas que cada vez llegas menos lejos al vestirte o peinarte, o si el hombro se ha quedado rígido tras una inmovilización. Cuanto antes se identifique la capsulitis adhesiva, antes podemos ajustar el tratamiento a la fase en la que estás.
En nuestra Unidad de Rodilla y Hombro valoramos cada caso de forma individual y diseñamos un plan adaptado a tu dolor, a tu movilidad y a tu día a día.
Puedes pedir tu cita de valoración llamando al 986 90 90 80, escribiéndonos por WhatsApp al 659 28 76 39 o desde nuestra página de cita previa.