Si notas dolor en la base del pulgar al abrir un bote, girar una llave o sujetar el móvil, es probable que estés ante una rizartrosis. Se trata de la artrosis de la articulación trapecio-metacarpiana, la que conecta el pulgar con la muñeca, y es una de las consultas de mano más frecuentes en personas a partir de los 50 años, sobre todo en mujeres. La buena noticia: con un abordaje de fisioterapia adecuado se puede reducir el dolor y conservar buena parte de la función de la mano.
Por qué duele: qué le pasa a la articulación
La trapecio-metacarpiana soporta carga cada vez que pinzamos o agarramos algo, que son la mayoría de los gestos del día. Con los años, el cartílago que amortigua ese roce se desgasta y la articulación pierde estabilidad. El cuerpo responde con inflamación, contractura de la musculatura que rodea el pulgar y, en fases avanzadas, deformidad visible en la base del dedo.
Conviene actuar pronto. Cuanto antes se controla la carga y se trabaja la musculatura, más lento avanza el proceso.
Síntomas que conviene no dejar pasar
El primer aviso suele ser un dolor localizado en la base del pulgar. Aparece en ambas manos con frecuencia, aunque molesta más en la dominante. A ese dolor se le suelen unir rigidez por las mañanas, pérdida de movilidad y una sensación de "mano torpe" al apretar.
Con el tiempo, muchas personas notan que se les caen los objetos o que les falta fuerza para tareas tan cotidianas como exprimir una naranja. En estadios más avanzados aparecen la inestabilidad articular y la deformidad de la base del pulgar.
¿Tiene cura la rizartrosis?
No. La rizartrosis es un proceso degenerativo y, hoy por hoy, no se revierte. Lo que sí se puede hacer, y mucho, es frenar su evolución y bajar los síntomas para que la mano siga siendo funcional. El tratamiento da mejores resultados cuando es multidisciplinar y se ajusta a la fase de cada persona.
Tratamiento de la rizartrosis con fisioterapia
La fisioterapia es el pilar del tratamiento conservador y, en la mayoría de los casos, la primera opción antes de plantear nada más. El objetivo es triple: calmar el dolor, mantener la movilidad y dar estabilidad a una articulación que la ha perdido.
En la práctica, el trabajo combina varias técnicas según cómo responda cada mano:
- Cinesiterapia articular para conservar el recorrido del pulgar sin sobrecargarlo.
- Terapia manual y masoterapia sobre la musculatura tensa de la mano y el antebrazo, que es responsable de buena parte del dolor.
- Ultrasonido y calor húmedo para reducir la inflamación y preparar el tejido antes del trabajo activo.
- Potenciación de la musculatura intrínseca de la mano, clave para que la articulación deje de soportar toda la carga ella sola.
- Estiramientos y propiocepción, que mejoran el control del gesto y previenen recaídas.
Un detalle que marca la diferencia en consulta: enseñar al paciente a protegerse en su día a día. Cambiar la forma de agarrar el cuchillo, usar abrelatas eléctricos o adaptar el teclado descarga la articulación tanto como una buena sesión. Por eso entregamos pautas de autoejercicios para casa y, cuando hace falta, recomendamos una férula de descarga nocturna que deja la articulación en reposo.
¿Cuánto tarda en notarse? Muchas personas refieren menos dolor en las primeras semanas, aunque el trabajo de fuerza y estabilidad pide constancia durante un par de meses para asentar resultados.
Otros tratamientos de la rizartrosis: lo médico y lo quirúrgico
La fisioterapia no trabaja aislada. Cuando el dolor es intenso, el abordaje médico ayuda a controlarlo con analgésicos, antiinflamatorios, infiltraciones de corticoides o ácido hialurónico, e incluso tratamientos biológicos como el Orthokine. La férula u ortesis de descarga también suele formar parte de esta fase.
La cirugía queda reservada para casos avanzados que no responden al tratamiento conservador, y es siempre la última opción.
En Integral Fisio no solo contamos con fisioterapia, también disponemos de servicio de traumatología. Eso significa que un mismo equipo puede valorar tu mano de principio a fin, decidir si una infiltración tiene sentido en tu caso o si conviene plantear la opción quirúrgica, sin que tengas que ir saltando de un sitio a otro buscando segundas opiniones.
Esta coordinación entre el traumatólogo y el fisioterapeuta evita perder tiempo y, sobre todo, evita que la articulación siga deteriorándose mientras esperas. El traumatólogo establece el diagnóstico y descarta otras lesiones de muñeca, y la fisioterapia se encarga del trabajo del día a día.